domingo, 26 de octubre de 2014

y han pasado 7 años...

En septiembre de 2007 me compré un Macbook blanco de 13 pulgadas para mi nueva etapa universitaria. Me lo compré porque era pequeño y potente y porque pensaba que iría con él arriba y abajo para poder compaginarlo con mi vida laboral de 40h semanales. Venía con el sistema operativo Mac OS X Tiger (10.4), con una ampliación de 2GB de RAM y un procesador Intel de dos núcleos a 2GHz. Me costó una pasta gansa: más de mil euros. Bueno, en realidad me lo compré porque me convenció un compañero de trabajo que tenía uno y que decía que era la caña; no fui la única que se lo compró :P

A los 3 meses Apple sacó un nuevo sistema operativo llamado Leopard que hipervitaminó mi Macbook hasta hacerlo imprescindible. Lo compramos entre 5 del curro; la licencia familiar resultaba más económica así que lo hicimos así. Estuve muy contenta con la compra los siguientes 4 años pero llegó un momento en el que el Macbook ya no daba para más así que al final me compré un PC HP Pavilion, el más barato que encontré, para poder hacer una de mis últimas prácticas de la universidad. Poco a poco lo fui dejando de lado... hasta hoy.

Hoy me he dado cuenta que la batería de serie ha muerto y he comprado otra en Amazon. También he visto que la plataforma Steam funciona con como mínimo el OS X 10.6.x (Snow Leopard) y he comprobado que el juego Rocksmith 2014 está disponible (el anterior no, pero bueno, ya me las apañaré de alguna manera).

Creo que le voy a dar una segunda oportunidad a mi Macbook blanco. Después de 7 años sigue en buena forma :D

EDIT: le he comprado una nueva batería, un disco duro de 500 GB, 4GB de memoria y el OS X 10.7.x (Lion). Está como nuevo :)

domingo, 12 de octubre de 2014

Sin hilos en las palabras

Incapaz de hilar un discurso propio pero con un constante zumbido alejándome del silencio interior, la edad ha hecho que ya no pueda escribir lo que pienso, lo que siento y lo que soy. Me pierdo en un mar de instantes vacíos, de juegos insulsos, de entretenimientos baratos y de jornadas laborales que me desquician minuto a minuto. Soy una persona adulta, ¿acaso ya tengo el camino hecho y por eso he dejado de lado mi peterpanismo crónico? No creo que sea eso lo que esté sucediendo. ¿Insatisfacción vital? Podría, sí. Porque me siento desquiciada, más perdida que hace cinco años. Malditos complejos... ¿o debería echarle la culpa a otras cosas? ¿Debería cagarme en la ceguera de la gente? Quizás en la mía propia, por querer que ciertas injusticias cotidianas desaparezcan de mi alrededor. Porque ahora mismo lo que más me molesta es eso, el saberme incomprensible, diciendo cosas que los demás no quieren ni escuchar siquiera.

Vaya, vuelvo a divagar, a perder el hilo con tanta grandilocuencia barata. En el fondo este blog no es más que eso, mi manera de no perder la cordura. ¿O quiero lo contrario, zambullirme en el caos? Bah, es igual, en el fondo es lo mismo.

Por cierto, ahora no recuerdo porque he empezado a escribir todo esto...