domingo, 31 de enero de 2016

Memoria, memoria

Me jacto de tener buena memoria para cosas como fechas, cifras, lugares, nombres y títulos. Pero a la vez soy terrible relacionando caras con nombres o con detalles sutiles como recordar los números de la lotería que acabo de ver hace 30 segundos. Puedo recordar el proceso mental que me hizo hacer una cosa y no otra, pero no soy capaz de recordar qué hice exactamente o dónde dejé las llaves.

Qué curiosa es la memoria... Mi memoria.

miércoles, 20 de enero de 2016

F., ése gran gilipollas

mi día a día se vio afectado por la presencia de F., un macho alfa que no toleraba la competencia lo más mínimo. F. siempre habla de lo molón que ha sido y es. siempre alardea de conquistas sexuales y se pavonea de su fantástica inteligencia, superior a la del resto de los mortales.

vamos, que F. es un gilipollas integral.

no todos opinan lo mismo que yo, pero me he encontrado con más de uno que está de acuerdo con mi descripción. como líder de la manada a F. le gusta demostrar lo poco hombres que son los demás, lo zorras que son todas las mujeres y lo listo que es él. no lo digo yo, F. se encarga de transmitir estos mensajes por activa y por pasiva.

un amigo me dijo que no valía la pena dedicarle ni un solo minuto a un personaje como F. porque es como darle la razón a su argumentario de que él (F.) es el centro del universo.

por eso éste será la última vez que F. se cuele en mis pensamientos. F. para mí no existe ya, si le atropella un tren me dará igual.

sábado, 9 de enero de 2016

qué es de mi vida (enero 2016)

Estuve trabajando hasta hace poco en una empresa molona de informática, con gente joven, tecnologías avanzadas y procesos innovadores.
Lo dejé porque me ponía enfermo trabajar allí.
No es oro todo lo que reluce y es que, a pesar de todo lo brillante que era la empresa y lo interesante que podía ser el proyecto, las personas que allí trabajaban no valían la pena. Vale, no todas, pero eran los suficientes como para que a uno le diesen ganas de entrar con una recortada y rememorar las masacres más inimaginables jamás anunciadas.
Bueno, exagero quizás, pero si preguntas a mis compañeros y excompañeros, muchos te dirán lo mismo.
Es una pena pensar que dediqué tanto tiempo de mi vida, tanto esfuerzo y tanto orgullo para nada. Como joven idealista pensaba que lo que hacíamos valía la pena. Vaya mierda que me equivocara.
Pues a otra cosa, mariposa.