lunes, 29 de mayo de 2017

idas y venidas, que de eso va la vida

sangre a las mejillas ante un pensamiento recurrente: la primavera ha llegado con más lepidópteros de los aconsejables. pero ante tal ilusión uno se pregunta a qué se debe todo este pequeño embrollo que en el fondo no lo es tanto. vale, sólo me lo pregunto yo pero es que me gusta hacerme el interesante. si fuera sincero diría que la sal de la vida no es más que dejarse llevar por las emociones pero mentiría como un bellaco. la racionalidad es mi día a día, mi pan y mi pluma. o eso me repito constantemente.

pragmatismo.

porque uno se tiene que ganar las habichuelas. y pagar el alquiler. los sueños e ilusiones son para los que se lo pueden permitir, seres valientes y echados palante. a mí esto no me va, no tengo estómago para este tipo de cosas. se me da fatal la cara de póquer, del mismo modo que se me da muy mal mantener conversaciones melifluas sobre el tiempo.

(vaya por dios, usando palabros que al final tengo que buscar en la rae por si acaso la cago... qué tristeza de redacción)

y ahora me pongo a teclear sin ton ni son, esperando que las palabras que plasmo en la pantalla tengan un mínimo de sentido por sí mismas y puedan quitarme del estómago todo este estrés inútil que llevo arrastrando como un ancla. soy una lancha vacía a la deriva...

a lo que iba, que voy escribiendo después de reflexionar mucho y no sacar nada de provecho. es curioso que cuando más reflexiono menos cosas saco de ello. es como si pensar de según qué fuera una inutilidad por sí misma.

mierda de nihilismo recurrente.

bah, corramos un tupido velo, que mañana será otro día.

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