Hoy toca hablar de contrastes, de frío-calor, de amor-odio, de blanco-negro. ¿Matices? ¿Qué existe el templado, la indiferencia o el gris? Eso ya es otra historia; ni me voy a meter en eso. Quiero hablar de extremos, de lo que implica una cosa y la otra, lo que he ido experimentando a lo largo de estos años. Vamos, que como siempre hablaré de mi. ¿Para qué sino sirve un blog? ^^U
Aunque me empeñe en estar en el medio, en no opinar, en hacerme la indecisa y en parecer lo que no quiero parecer, la realidad es que soy una persona que va de un extremo al otro. O amo o odio, o me gusta o no, o tengo frío o calor, o es blanco o es negro. Como a casi todo el mundo, ¿no? Porque creo que mentimos cuando decimos que tal nos es indiferente o que cual nos da igual. ¿Es eso verdad? ¿Somos unos mentirosos convulsivos?
Porque yo a veces tengo la sensación de estar mintiendo constantemente. Cuando me preguntan mi opinión intento ser lo más neutral posible, no vaya a ser que hiera las sensibilidades de las personas que me están escuchando.
¿A eso se le llama ser falso? Entonces soy falsa. Entonces soy una copia de millones de personas de este mundo. ¿Me hace esto peor persona? ¿Admitir esta falta me hace menos ser humano?
(¡por diox! ¡qué desvario! y me estoy yendo por las putas ramas... ¬¬)
Volvamos al tema. Se podría decir que soy algo extremista, pero tan sólo es una opinión como otra cualquiera. Que conste que ahora mismo estoy algo dopada (tengo un constipado terrible) y soy muy propensa a las idas de olla de este estilo. Eso sí, el tema de los contraste lo llevo arrastrando desde el sábado por motivos personales. Digamos que mientras el viernes todo iba bien, el sábado parecía que se volvían a torcer. Toda la euforia de un día se desvanecía por instantes y dejaba un regusto amargo en el paladar, haciendo que me preguntase (again) si valía la pena. Mi pregunta eterna: ¿nuestra existencia tiene realmente sentido?
Quizás parezca que lo de los contrastes no tenga relación alguna con nada de lo escrito hasta ahora. No tengo ganas de analizar nada en estos momentos; simplemente me estoy dedicando a vomitar parte de lo que se está cociendo en mi retorcida mente. ¿Y con qué fin? Vete tú a saber... Puede que sea simplemente porque soy egocéntrica, egoísta y demasiado recargada. O porque todavía estoy con una gilipollez encima de tres al cuarto.
Y venga a dar vueltas sin llegar a ninguna parte. ¿Frío? ¿Amor? ¿Paciencia? ¿Paranoia? ¿Hasta qué punto?
PS - Vamos, que me rallo sola...
lunes, 7 de febrero de 2005
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario