Sé que miento cuando digo que no me importa, que todo ya pasó. Lo sé porque es demasiado obvio al ver cómo me escuecen estas heridas más o menos profundas. Y es que las heridas se tienen que cuidar para que se lleguen a curar de verdad algún día; no hay que tirar sal constantemente sólo para ver qué tipo de cicatriz queda, como un recuerdo, un tatuaje.
Y las peores heridas de los adolescentes eternos son aquellas que se concentran en el corazón, porque cuando cicatrizan dejan una marca imborrable que puede llegar a causar parálisis emocional.
¿Qué debería hacer yo? ¿Curar con o sin cicatriz? No lo sé.
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Now playing: Tegan and Sara - I Know I Know I Know
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jueves, 26 de junio de 2008
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Los adolescentes eternos acostumbramos a ser emocionalmente deficientes.
ResponderEliminarAlgo nos marca en algún momento de nuestra vida como para ser incapaces, por mucho que lo deseemos, de superar nuestros miedos y barreras... pero ¿sabes? No pierdo la esperanza, quizás algún día se capaz de ver que todas esas deficiencias son innecesarias y deje atrás esta etapa... quizás no sea la única que lo consiga, quizás solo es esforzarse más...
Me encantan tus entradas de cosas mías. Un besito, guapa!
Les ferides es curin com es curin, sempre deixen marca.
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