lunes, 25 de agosto de 2008

relato corto de andar por casa

"Su mirada penetrante se clavaba en su psique. Ella era como un sueño, la más bella de sus ilusiones. Le inquietaba pensar que pudiera existir un ser humano así, tan maravilloso como inquietante. De su boca salían hábiles palabras que articulaban un discurso perfecto, lleno de matices e interpretaciones.

Él, tan tímido, dudó un instante; deseaba encontrarse con esos ojos inteligentes. Unos ojos preciosos de color miel, aunque quizás un poco más oscuros. Una furtiva mirada se le escapó y pudo observar durante un instante esos labios carnosos, unos labios que pertenecían a una boca perfecta, con una hilera de perlas blancas y bien alineadas. Y él quería besar esa boca, enmudeciendo así el sonido de esa voz que le estaba haciendo enloquecer.

Las mejillas de ella, tan sonrojadas por la ingesta de alcohol y por el calor de la sala, le daban un aire infantil que avivaban sus ganas de acercarse para llevársela lejos de allí, lejos de las miradas lascivas de los otros hombres.

Apuró su copa. No podía más... Tenía que hacerla suya...

- ¿Cariño? ¿Te ocurre algo? - preguntó su mujer, que justo estaba a su lado.

- Tranquila, no pasa nada. ¿Te importa que nos vayamos? Es que ya sabes que no soporto estas reuniones familiares. Tanta falsedad, tanta mentira. Y además, tu hermana me pone nervioso con tanta palabrería.

- Ya la conoces; ella es así. Siempre intentando ser el centro de atención..."

2 comentarios:

  1. Wo!! Leído . No m'esperava q anés així!! Un petonet!

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  2. que capten mas nuestra atención la rebeldías siempre!
    besos...

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