Después de los acontecimientos sólo me queda sentarme y replantearme (otra vez) las cosas. Porque las taras emocionales son reversibles. Porque no puede ser que me pase mi vida vegetando constantemente. Porque seguro que hay algo por lo que vale la pena seguir vivo, algo real, algo diferente al amor o a la felicidad.
Tiene que haber algo más allá...
Odio las utopías porque no son más que flores de loto que serán al final mal digeridas.
Siempre igual...
lunes, 22 de septiembre de 2008
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