sábado, 25 de octubre de 2008

Lavar los platos

Vivo en casa de mis padres. Sí, es deprimente pensarlo, sobre todo porque hace dos años las cosas eran un pelín diferentes y yo tenía "claro" que al acabar la carrera me piraría. Pero al final la cosa no fue como yo esperaba y sigo aquí, compartiendo el techo con mis padres y mis dos hermanos menores.

Como acabo de decir, tengo dos hermanos menores. El mediano, un chico, tiene un año menos que yo. La pequeña, una niña, tiene diez años menos. Como podéis comprender, oficialmente yo soy la que tiene que ser la responsable, la segunda al mando. Sé (y sabía) lo que se espera de mí y más o menos he ido cumpliendo con las expectativas. Pero hay una cosa que me tiene muy mosca: las tareas domésticas nos las deberíamos de repartir entre mi hermana y yo. Vamos, que nosotras somos las responsables de la casa.

Debo de admitir que últimamente mi comportamiento enfrente a esta obligación impuesta se puede calificar de rebelde: yo paso. Y como yo paso, quien ahora paga el pato es mi hermanita. Injusto y egoista por mi parte, pero es lo que hay.

Ahora es cuando algú avispado lector dirá: ¿Y por qué en vez de eso no lo habláis? Y he aquí el quid de la cuestión: en esta casa es IMPOSIBLE mantener una conversación madura sin herir la sensibilidad de nadie. Todos nos callamos. Eso sí, hablar, aquí todos hablan, pero sólo para decir GILIPOLLECES. En esta casa se dicen muchas GILIPOLLECES, demasiadas. ¿Y cuál es mi gilipollez personal? La de mantenerme en silencio, porque hablar por hablar no es algo que me entusiasme demasiado.

Incomunicación total; somos otra puta familia disfuncional.

Cada miembro de la misma al final acaba haciendo su vida de manera completamente independiente a la de los demás. Nos unen unos lazos de sangre que, a mi parecer, no implican nada. Así me lo han enseñado mis progenitores y así será mi relación para con ellos.


Eso sí, le pese a quién le pese, a mi hermana y a mí nos tocará siempre hacer lo que se supone que es nuestra obligación: encargarnos de la casa. Y aunque yo a veces me niegue, al final siempre acabo cediendo. Y es que de no ser así no tendría nunca los platos limpios, o comida en la mesa, o ropa limpia qué ponerme.

Vaya mierda...



EDIT (2008/10/27).- Releyendo y tachando... A una no siempre le gusta lo que escribe; eso sí, me he quedado a gusto xD


----------------
Now playing: Staind - Change
via FoxyTunes

No hay comentarios:

Publicar un comentario