sábado, 1 de agosto de 2009

estúpida reflexión en otra noche de calor

"Mi corazón se ha ido endureciendo y su latir se ha vuelto un mero quejido apenas inaudible. Es como una piedra hueca llena de grietas por las que se escapan para no volver chorros de amor y gotitas de odio. Por suerte dispongo de mi dosis diaria de 50 mg de química que hacen de cemento y restablecen lo que parecía en su día carne de basurero. Y el alcohol hace mucho que dejó de correr; sería muy mal cóctel mezclar la paz médica con la guerra festiva...

El mes de agosto y el mes de abril tienen para mí un significado similar. El común denominador entre ambos no es más que un recuerdo vago, un sentimiento pueril con el que alimento mi día a día. Pero el Tiempo empieza a hacer estragos con la mente del adulto-peterpanesco en el que me he convertido. El Tiempo ya se ha encargado de borrar lo que yo pensaba que era un tatuaje en mi alma.

O eso me empeño a pensar.

Hoy me han entrado ganas de abrazarla, de sentir sus caricias, de arrancarle nuevamente suspiros de placer. Pero ha sido un lapso momentáneo, un espejismo más después de tanto melodrama y de tanta estupidez.

Sigo sintiéndome como su maldito perro faldero; fiel y baboso, dispuesto a cualquier cosa por su amo. Pero me enfundo en un traje de anti-sentimentalismos de primera calidad e intento no dejarme llevar por las boberías de mi corazón.

¿Que si surge efecto? Casi 2 años en dique seco por voluntad propia dicen mucho de sí...

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¿Sabeis qué? Cuando llega el agosto doy gracias a los cielos y pienso que me merezco un respiro después de todo. El agosto es sinónimo de verano, de playa, de mar, de montaña y de peritas freakies que a pesar de ser dulces resultan ya incomestibles."

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