lunes, 30 de noviembre de 2009

sobre las palabras que forman parte del pasado...

"a veces me dan ganas de formatear el disco duro y tirar todos los backups a la basura. vamos, que me entran ganas de comenzar desde cero, de borrar de un plumazo los ceros y los unos que no son más que mementos (Del lat., acuérdate) de mi vida pasada. y no sólo mis escritos digitales, sino también a veces me gustaría hacer una enorme hoguera con mis diarios y libretas llenas de escritos adolescentes.

pero nunca lo hago; no soy capaz.

hay quién dice que no se puede vivir del pasado, que lo viejo es un lastre, que hay que vivir el día a día. pero yo soy de esas personas que opinan que lo que somos hoy es consecuencia de todos los días pasados, de las decisiones pasadas, de los trenes perdidos, de las batallas ganadas. también es cierto que hay detalles de la vida de uno que más vale que queden en el olvido, ya sea por vergüenza, por dolor o por lo que sea, pero estos deberían ser una minoría. ¿qué queréis que os diga? conservar palabras pasadas me recuerdan quién soy, qué soy y porqué soy.

y no, dentro de lo que cabe, estoy satisfecha con mi vida, aunque a veces no lo parezca :P"

1 comentario:

  1. Hay veces que una elige qué es prescindible.
    Dicen que una casa necesita de una mudanza cada 10 años, yo pienso que una mudanza anímica sienta bien, coges lo realmente útil y necesario, te deshaces de los trastos y hasta encuentras cosas que habías perdido.

    En mi caso estuve cerca de un año pensando qué era necesario y qué no, para ver si al cabo de los meses hubiera decidido igual. Cuando me di cuenta de en qué coincidía y estuve segura de que no me arrepentiría, simplemente me deshice.

    Lo que conservo me recuerda quien fui y por qué soy así, y estoy contenta de conservarlo. Pero una cosa es no perder la "idenidad" y otra "vivir de los recuerdos". En mi caso conservar todo lo que tenía era como querer aprovechar un mueble con carcoma: no way.



    - La loca de los gatos -

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