"y recuerdo cómo te reías de la falta de mayúsculas, cómo te burlabas de mis ínfulas de poeta, de pseudo-escritor frustrado y cómo yo sonreía para escudarme de tus ataques inconscientes sobre mi ego ya de por sí herido de muerte. y son recuerdos que ya empiezan a dejar de doler, porque el tiempo los mata poco a poco, los duerme y les quita el contexto del que se alimentaban. poquito a poco desaparecen todas las señales de tu existencia, los recuerdos se van borrando, lo vivido deja de tener sentido alguno. deconstruyo tu existencia en mí, la diluyo, la hago pedacitos pequeños. y con cada nuevo rayo de sol borro las palabras y me recuerdo que cuando uno tropieza tiene que volver a levantarse. intento recordarte menos, intento espaciar el contacto entre nuestras personas.
ya no hay conversaciones interesantes, sólo palabras huecas y vacías, carentes de significado alguno. ya no hay risas compartidas, ni sentimientos encontrados, ni ideas que discutir. el espacio de comunicación se ha evaporado, el interés mutuo parece que se ha diluido (por fin). ya ni siquiera nos echamos de menos porque no hay nada que echar de menos; tú y yo hemos dejado atrás aquello que fuimos y ahora, años después, hemos dejado de ser para renacer como otras entidades bien distintas.
al final no podía ser de otra manera: te he hecho caso y ya hago mi vida. sí, empiezo a hacer mi vida sin ti después de eones de hacerla tú sin mí. por fin."
No hay comentarios:
Publicar un comentario