"Matemáticamente estresante, que el corazón no pare de latir implica intentar desvelar demasiadas incógnitas (ir)racionales. Porque al abrir la boca uno puede desarrollar de manera incorrecta, equivocarse al tomar decisiones y acabar llegando a la conclusión de que tal ida de olla no lleva a ninguna parte. Y cuando se juegan con más incógnitas de las que uno puede abarcar... Juas, entonces llega el
festival del humor. Pero con los años uno aprende a respirar hondo, a tomar mentalmente notas que en otros tiempos hubiera desechado y a tomarse los acontecimientos con filosofía, porque ha conseguido resolver las incógnitas más importantes, las que tenía pendiente y no se atrevía ni a tocar.
¿Qué he aprendido hoy? Que a veces la ¿sinceridad? no es más que una carga absurda que conviene a veces callarse porque hay cosas que por ahora son difíciles de digerir, a pesar de lo bienintencionadas que sean. Vamos, que la ¿sinceridad? (o cómo quiera que sea el lapsus absurdo que tuve), como las RR.EE., están sobrevaloradas :S
Según la premisa, calladita a veces estoy mucho más guapa. Y por reducción al absurdo, tiro por esquivar."
Reflexionar en exceso sobre los lapsus es algo que tmb está sobrevalorado ;)
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