viernes, 30 de julio de 2010

"No eres tú, soy yo..."

Es de las peores frases que existen en la tierra. Porque no dice absolutamente nada y a veces se usa para todo. Para ponerle un poco de chispa a una relación, por ejemplo. Aunque también se puede usar en contextos más cotidianos. Imagínate, por poner un ejemplo cualquiera, a tu madre preguntándote "Hija, ¿has tirado la basura?" y tú contestándole "No eres tú, soy yo..." Sí, 100% absurdo, parece una conversación de besugos. Porque, ¿a qué narices viene una frase así, tan manida y estúpida y tremendamente poco usable? ¿Quién fue el subnormal que la inventó? Porque, coño, se quedó a gusto el chaval (o la chavala, vete tú a saber...).

Alguien me dijo que las personas que solían gustarle acababan siempre diciéndole la frase de los cojones. ¡Manda huevos! Y esa persona echa polvo por un atajo de gilipollas que, en un momento de lucidez decidieron que, para no herir sentimientos, lo mejor era decir la magnífica frase y santas pascuas. Ja, me parto. Malditos cobardes de tres al cuarto.

Creo que si alguna vez las pronuncio en cualquier contexto, me pegaré un tiro. O mejor no, le pego el tiro antes a la persona que tiene que oírlas. Porque en realidad creo que cuando muchos la dicen, en realidad quieren decir "Es que yo he sido un idiota soportándote, así que ahora te mando a la mierda".

Y por si alguien se lo pregunta: no, yo no he vivido semejante gilipollez en mis carnes. Tampoco he tenido que decirlo. La verdad es que, como he dicho en el párrafo anterior, antes de decirlo, me pego un tiro.

Ala, y acaba esta mierda de monólogo sobre la frasecita. ¡A cascarla! Ah, y feliz verano, felices vacaciones, y si se tercia, feliz cumpleaños.

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