Estuve trabajando hasta hace poco en una empresa molona de informática, con gente joven, tecnologías avanzadas y procesos innovadores.
Lo dejé porque me ponía enfermo trabajar allí.
No es oro todo lo que reluce y es que, a pesar de todo lo brillante que era la empresa y lo interesante que podía ser el proyecto, las personas que allí trabajaban no valían la pena. Vale, no todas, pero eran los suficientes como para que a uno le diesen ganas de entrar con una recortada y rememorar las masacres más inimaginables jamás anunciadas.
Bueno, exagero quizás, pero si preguntas a mis compañeros y excompañeros, muchos te dirán lo mismo.
Es una pena pensar que dediqué tanto tiempo de mi vida, tanto esfuerzo y tanto orgullo para nada. Como joven idealista pensaba que lo que hacíamos valía la pena. Vaya mierda que me equivocara.
Pues a otra cosa, mariposa.
sábado, 9 de enero de 2016
qué es de mi vida (enero 2016)
Tiene que ver con:
cosas mías,
desvaríos,
día a día,
post-adolescencia
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario