el 13 de marzo empezó mi primer día de confinamiento. tengo la suerte de poder desarrollar una actividad profesional que me permite trabajar de forma remota. en estos treinta días de confinamiento en SOLEDAD (mi único contacto no virtual es con los dos gatos con los que convivo) he pasado del sentimiento de culpa por lo privilegiada que es mi situación personal al de resignación, pasando por el miedo (estuve más de una semana con una especie de gripe extraña que podría ser covid-19 pero como fue "leve", no puedo estar seguro) y por la tristeza (a finales de marzo cumplo años, así que imaginad...).
sé que mi situación tampoco es tan inusual porque conozco a más personas que viven más o menos de la misma manera: solos, con un trabajo que les permite estar en remoto y sin el problema de la precariedad que asola a mi generación (soy lo que se llama millenial y eso en muchos casos implica contratos basura y problemas económicos galopantes). así que me considero a mí mismo un privilegiado dentro de la normalidad; sin ser un yupi triunfador tengo ciertos beneficios por mi situación.
el viernes 13 de marzo pedí comida a domicilio. fue el último día que lo hice: no me resulta cómodo por todo lo que está pasando volver a hacerlo. pero sigo haciendo compras online: no bajo a comprar porque no sé si he pasado la enfermedad del demonio así que pido que me traigan la compra en casa. pedí también mi regalo de cumpleaños en la segunda semana de confinamiento y cosas básicas para los gatos. para lo que suelo comprar online creo que me estoy portando bastante bien.
lo que me preocupa ahora es cómo será la normalidad cuando ésta vuelva. ¿qué será lo normal? ¿distanciamiento social? ¿distancia de seguridad? ¿más crisis económica? ¿más precariedad? ¿más racismo? ¿actitudes amenazantes por paranoia? vaya, quizás estoy desvariando como siempre...
recuerdo que pensaba que el tener acceso a cantidades ingentes de información (o algo similar a eso) nos haría una sociedad más libre y sensata y capaz. la situación actual, la de la pandemia del covid-19, me reafirma en que estaba equivocado: todo el tema de la sociedad de la (sobre)información nos ha pillado desprevenidos. no sé qué pasará después de todo esto pero creo que sea lo que sea no será precisamente bueno.
siento no ser predicador de buenrollismo. nunca lo he sido. el covid-19 tampoco va a cambiar eso. y muchas cosas seguirán igual a pesar de lo que algunos gurús pretendan vendernos.
qué mierda, la verdad...
bueno, que tengáis un feliz día. o algo similar.
lunes, 13 de abril de 2020
diario de confinamiento (privilegiado) - día 30
Tiene que ver con:
cosas mías,
desvaríos,
día a día,
opinión,
temas de actualidad
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