sábado, 8 de enero de 2005

un pequeño cuento

Érase una vez una niña que tropezó con una piedra mientras caminaba por el sendero del bosque. La niña se hizo daño en la cabeza, pero se levantó y siguió caminando. A la vuelta, volvió a tropezar con la misma piedra y volvió a hacerse daño; esta vez en el brazo.

Y pasaron los días y la niña volvía a tropezar cada vez que pasaba por aquel sendero. Hasta que un día se hartó de tropezar y decidió ir por otro camino, uno que rodeaba el bosque y que era un poco más largo. Caminando, se encontró con una piedra resplandeciente; una piedra brillante y preciosa. Y la niña se la guardó en el bolsillo, porque le gustaba mucho. Era una piedra especial y ella esperaba que le diera suerte.

Pasaron los días y los meses y la niña era feliz cada vez que caminaba por aquel camino que le había regalado la piedra. Pero, un día, la piedra cayó de su bolsillo y la niña tropezó con la piedra preciosa, con su pequeño tesoro. Y lloró.

Y el cuento se acabó. O quizás no... Quizás la próxima vez, la niña no volverá a tropezar porque la piedra se la habrá llevado otra persona. Nunca se sabe...

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