Mi primera adicción fue la Súper Pop, allá por el 94-95. Cada semana compraba la revistita, repleta de chicos cachas y consejos algo dudosos. Entre Brad Pitt y los Take That, yo me decantaba por Winona Ryder. Sí, aunque yo lo negase, siempre me he sentido fuertemente atraída por mujeres.
Un día descubrí el manga. A mí siempre me han encantado los dibujos animados, ya fueran de Disney, de la Warner o del palo David el Gnomo, pero toparme con el anime de Dragon Ball o Dr Slump fue lo más. Cuando el número 18 de Kimagure Orange Road, que editaba por aquel entonces Norma Comics, cayó en mis manos, decidí que la etapa SuperPopera era ya historia.
Pasaron los años y me aficioné al cómic en general, sobretodo al underground español, muy cercano al fanzinero. Aunque también compraba cómic americano, con Gen13 siempre por delante. Como me encantaba Caitlin Fairchild...
Y entonces llegó la música, una pasión latente que hoy se ha convertido en casi el centro de mi existencia (consumista). Tengo una colección de unos 300 CDs originales que he ido recopilando a lo largo de estos últimos cinco años. Vale, no todo son joyas de la corona (tengo toda la discografía completa de The Corrs y del dúo Ella Baila Sola), pero qué más da.
martes, 24 de julio de 2007
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=) Qué sería la vida sense música??
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