"Me puede la pereza. O quizás debería decir el cansancio. Pero es un cansancio muy productivo, un cansancio relacionado con una fase de cambio. Cambio de horarios, cambio de prioridades, cambio de vida. Y a estos cambios vitales se les tiene que añadir aquellos cambios circunstanciales que a todos los habitantes de este país (algunos dicen Catalunya, otros dirán España) han tenido que soportar en sus propias carnes.
Parece que los malos tiempos no van a mejorar ni a corto ni a medio plazo. Según cómo se mire, tampoco parece que vayan a mejorar a largo plazo. Porque entre los democristianos pseudonacionalistas por un lado y los conservadores populistas por el otro, el futuro se me antoja bastante oscuro y aterrador. La clase ¿media? tiembla. La clase baja llora. Los descastados ya directamente se esconden y rezan para que el vendaval que les espera a la vuelta de la esquina no se lleve lo que aún es suyo. Tiempos terribles para muchos son los que van a llegar.
Y yo, en plena mudanza desde septiembre, con una Navidad que se acerca demasiado a la Vanidad y al Egoísmo, se sienta en su sofá heredado y usa la WIFI que tantos disgustos nos ha dado para escribir cuatro palabras que simplemente demuestren al mundo una cosa: cogito ergo sum.
Aunque lo del sum parece que a duras penas y lo del cogito sea últimamente un continuo dolor de cabeza.
En definitiva, felices días para los que aún creen que estas fiestas merecen la pena."
lunes, 26 de diciembre de 2011
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