"¿El mejor invento? El microondas. ¡Di que sí! Gracias a los microondas se pueden descongelar casi al instante los congelados que uno ha olvidado sacar con antelación. Gracias a los microondas uno puede calentar la leche para el café o el agua para el té. Y gracias a los microondas se pueden comer palomitas recién hechas con las que acompañar una (mala) película.
Yo soy de esas personas que cuando van al cine no compran palomitas. Ya que tengo que pagar un pastón por la entrada intento ir a las películas que ya se presuponen que tienen un mínimo de calidad. Y como las pelis buenas merecen un respeto, pues como que no compro palomitas porque me distrae comerlas. Son la distracción estrella de los cines, más que los móviles que suenan a media escena o los cuchicheos de los que no se enteran de qué va la historia o no han pillado porqué el prota muere. Sí, las palomitas en el cine me sacan de quicio.
Pero las palomitas en casa... Me chiflan. Crujientes, calientes, con la dosis justa de sal. Y más económicas, dónde irá a parar. Nada de seis euros por el envase pequeño; con menos de un euro basta. Eso sí, siempre y cuando se compre el pack de 3 bolsas de palomitas por envase. Nada de ir a un badulaque, que entonces uno sale con la sensación de haber sido timado.
Un momento, ¡¿de qué narices estoy escribiendo hoy?!
PD.- hala, ya estamos en el 2012... joer, cómo pasa de rápido el tiempo, ¿verdad?"
jueves, 19 de enero de 2012
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